Noviembre

El olor a jazmín y madreselva está solitario en el recuerdo.
El viento golpea mi ventana.
Se acerca noviembre.


Recuerdo como eras el último otoño,
la joven distante y misteriosa,
risueña del perseguidor de palomas.
Regresa noviembre


Mientras queda atrás el alegre vuelo de la golondrina,
y en su lugar,
cae el vuelo de las tristes hojas secas de otoño.
Llega noviembre.


Tempestad en las montañas nubladas.
Te esperaré en el bosque seco del norte,
sé que volverás, sutil y pensadora.
Mira, ya es noviembre.










Paseando enredada en mí.

Paseando enredada en mí vemos despertar la ciudad.

Mis manos en tu cintura alegre,
y las tuyas impacientes.

Viendo nacer la mañana,
paseamos en el silencio,
unidos como el jazmín y la madreselva.

Sentada tan próxima a mí que no nos podíamos ver,
te sueltas el pelo,
te aparto el cabello para mirarte a los ojos,
y te beso con prisa pero suave.

Al final nos rodeo la completa soledad,
cada uno en su frío abismo.

Ahora pienso en imágenes congeladas en una foto,
y cada vez que recuerdo esa mañana,
así te veo, así nos veo,
detenidos para siempre en un papel.


Hablemos de mí.

Hablemos de mí.
Una carta de amor y pétalos en el cajón.
El corazón roto.

Hablemos de mí.
Una foto amarilla y un vaso de ron.
Un dolor profundo.

Hablemos de mí.
Ropa sucia y lágrimas en el colchón.
Un amor eterno.

Hablemos de mí.
Angustia y calmantes para dormir.
Noches sin sueños.

Hablemos de mí.
Recuerdos de una princesa y en la camisa carmín.
Un poema en el crepúsculo.

Hablemos de tí.
El diablo ha tomado forma de mujer.
Lo ha hecho en tí.



De ti aprendí a bailar.



Vaya con las luces de neón, y si no con el humo de los cigarros,
o el sonido de la música ensordecedor,
pero no eran las luces de color, o el humo de los cigarrillos,
aquella noche de principios de verano, en el Menphis.
Bailabas y bailabas para mi solo, para mí, para todos,
para aquel apuesto galán (recuerdo aún su tupé engominado)
mientras Lob reía y carcajeaba, me gritaba,
bebiendo cubatas sin parar. Pobre Lob, dónde estará ahora.
Mejor no pensar. La música sonaba “ Chiquilla ! ”
Aquella discoteca, la playa, el baile, y luego nuestros cuerpos
desnudos en el mar, el roce del agua fría,
besándonos entre las olas, y Lob borracho nadando a nuestro lado
Pobre Lob dónde estará ahora. Fue tú último baile para mí.
Aún así, siempre gracias, porque aprendí de ti a bailar.

El amante eterno.


Soy el amante
de siempre,
el Don Juan, el eterno,
el de brazos fuertes,
anchas espaldas
el marinero con su barca
que penetra,
en la bahía estrecha y tranquila.
Soy el del cerro yermo y estéril,
ancho y moreno,
por donde han caminado
pájaros heridos de amor.

Soy el amante nocturno,
el de noctámbulos besos,
( mis ojos, poemas de amor
donde se pierde la soledad ).

Soy el de siempre, el eterno,
el que te arranca el hastío
de cada costado,
el que te besa tranquilamente,
el que se para,
el que te sorprende,
el que te quita las vestiduras
y te baña en mi río claro.
Soy el que te crucifica
con mis ojos, con mi lengua,
el que se pierde
en tu mirada infinita,
el que infatigable
recorre tu cuerpo,
el que vibra con devoción
en tu silencioso mundo.
Soy él, el eterno,
el clásico, el nuevo,
el de siempre
el que entra
el que sale
el de tardes confusas.
Soy el que renace,
el que entra
el que sale.

Te quiero

Te quiero.

Te quiero en mi pensamiento,

y no te lo digo con palabras, te lo digo con la mirada,
mis ojos que buscan los tuyos,
que se recrean siguiendo tu nariz y bajan hasta tu pecho;

y no te lo digo con palabras, te lo digo con mi humor,
mis oídos se deleitan con tus risas,
carcajadas que suenan a música y tu rostro se invade de alegría;

y no te lo digo con palabras, te lo digo con mi compañía,
mi cuerpo se estremece cerca de ti,
cualquier roce me hace vibrar y contigo me siento feliz;

y no te lo digo con palabras, te lo digo con mi corazón,
mi alma esta tan triste sin ti,
que cada mañana te busco para apagar mi tormento.

Pero sin palabras no es bastante:
y no te lo digo con la vida,
quiero decírtelo con la muerte,
y no te lo digo con el amor,
quiero decírtelo con el olvido.



Bacares

Amo Bacares,
donde tres huevos son dos pares,
donde la gente charla y ríe
sólo por reir y charlar.

Donde llega Manolo Siempre y ríe
como siempre,
y están Manolo Rodillas y Manolo Tenedor
y Manolo Ronco y hasta Manolo Campeón,
el campeón, el que siempre gana.

En Bacares siempre sopla un viento de amistad,
una amistad de pueblo sencilla,
sin pomposidad y grandilocuencia.

En Bacares huele a jazmín,
a romero, a anís, a sol
y a ganas de vivir y reir.

Búscame, amigo, y me encontrarás en Bacares,
con la sencilla gente
que sólo por charlar y reir
ama Bacares,
donde tres huevos son dos pares.


( a todos mis amigos Bacareños )