
Como llega el otoño.
Lentamente.
Cuando las hojas caen poco a poco.
Lentamente.
Como en octubre cuando el bosque del norte cambia sus colores.
Lentamente.
Apareciste aquella noche por casualidad,
como aparece la estrella fugaz inesperadamente en la negra noche.
Nos vimos otra vez una tarde de martes,
también por casualidad.
Mira que tú siempre dices que nunca pasa nada por casualidad.
Destino o no cuando me di cuenta,
ya me habías invadido,
ya estaba lleno de ti.
No sé lo que será.
Tu aroma,
tu voz,
tu risa,
tu cintura,
tu boca,
tu mirada,
las letras de tu nombre.
No lo sé.
Ahora estás dentro de mi.
Estas siempre en mi cabeza.
Jamás te borras.
Te me apareces en todas partes.
Divino fantasma.
Ahora:
Cada mes te escribo un poema.
Cada dia te sueño en mi cama.
Cada hora te recuerdo bailando.
Cada minuto te pienso.
Cada segundo…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada